.

viernes, 13 de mayo de 2016

Entrevista

El aprendizaje como construcción social


Entrevista a los principales teóricos de la sociología
Por mjiménez
Reportera de: LEIP

En esta insólita (y ficticia) entrevista grupal concedida el sábado 5 de marzo, Durkheim, Parsons, Bernstein, Marx, Althusser, Baudelot, Establet, Bowles, Gintis, Paul Willis, Weber, Mead, Michael Young y Bourdieu nos comparten desde sus respectivos enfoques sociológicos (funcionalistas, marxistas,  weberianos, interpretativos y la obra de Bourdieu) su visión acerca de la educación.

             Desde su perspectiva, ¿cuál es la función de la educación?
Durkheim: La primera función de la educación no es el desarrollo de las habilidades y potencialidades de cada individuo, sino que consiste en el desarrollo de aquellas capacidades que precisa la sociedad.
La escuela es una institución de poder y su función es la imposición de la legitimidad de una determinada cultura o forma de vida. El sistema educativo es un instrumento de dominación y las relaciones educativas o pedagógicas no son relaciones de comunicación, se trata de unas relaciones de dominación ideológica.
Parsons: La principal función del sistema educativo es legitimar las desigualdades, lo que se consigue a través del proceso de socialización. Los alumnos son diferenciados a partir del logro: unos rinden más que otros.

             Hablando del alumno ¿qué obtiene de la educación?
Parsons: Hay dos tipos de logro que se deben obtener en la educación. Uno es el aprendizaje puramente cognitivo de información y destrezas y el otro es lo que se puede llamar aprendizaje moral, el cual implica el ejercicio de una ciudadanía responsable en la comunidad escolar.

              Hoy en día ¿Consideran apropiada la Teoría de los códigos lingüísticos y  que  influye en la impartición de la educación de una sociedad?
Bernstein: Bueno, debo aclarar que esta teoría nació en Europa por la preocupación del fracaso escolar  de los estudiantes de la clase trabajadora en los años ‘70s. En este contexto, encontré una relación entre el código restringido de la clase obrera y sus condiciones materiales de vida. Es decir que en cuanto más bajo fuera el estrato social mayor sería la resistencia a la educación y a las enseñanzas formales.
Actualmente, y retomando la teoría del capital humano, el creciente cambio tecnológico de la sociedad moderna requiere sucesivos “ejércitos” de especialistas y expertos. Al sistema educativo corresponde entrenarlos y seleccionarlos. Esto implica la expansión y especialización del sistema de enseñanza a la vez que un alto grado de rendimiento del mismo. Por lo tanto, la información y socialización han experimentado cambios, la comunicación ha cambiado haciendo del buen uso del lenguaje algo propio de las personas que lo cultivan, que leen, escriben y no algo exclusivo de las llamadas clases altas.
Pero es un hecho que dentro de la escuela en todas las clases, independientemente de la asignatura de que se trate, consisten en actividades lingüísticas. El lenguaje es un hecho central en las escuelas. En nuestra cultura enseñar es hablar. Si un alumno permanece en la escuela entre los cuatro y los dieciséis años, se calcula que habrá escuchado a sus profesores durante unas 8000 horas.
Aún hoy, se concede un gran valor a la verbalización porque la palabra sirve de mediadora entre la expresión del sentimiento y las formas socialmente reconocidas de manifestación de ese sentimiento. Cada vez que el niño habla, se puede verificar la excelencia de su socialización. El lenguaje no es un simple apoyo de la comunicación, sino que condiciona su comportamiento en toda una serie de contextos diversos.

             Constantemente se habla de la necesidad de una educación integral dentro del sistema educativo, nos podría explicar la causa y ¿cómo poder superar la dicotomía clásica entre enseñanza académica y la enseñanza técnico-profesional?
Marx: La nueva sociedad precisa hombres que ejerciten sus aptitudes en todos los sentidos, he planteado los efectos positivos y benefactores derivados de la actividad omnilateral que genera la propiedad colectiva y la abolición de la división social del trabajo.
Para superar la dicotomía, es necesario la unión entre enseñanza y producción, que los niños desde los nueve años trabajen al tiempo que son alumnos. Los niños no deben estar separados de los adultos y recluirlos en la esfera artificial de la escuela de saberes abstractos. Y no se trata tanto de que los niños produzcan, como de que estén en contacto con el mundo real, que sean capaces de vincular los conocimientos adquiridos en la escuela con el mundo de la producción.

             En referencia a las prácticas educativas y la constitución del sujeto ¿cree usted que el modelo económico  influye en tal proceso? ¿de qué manera?
Althusser: Influye. Las escuelas enseñan a los niños diferentes normas de comportamiento dependiendo del tipo de empleo que vayan a ocupar. La reproducción de la fuerza de trabajo no es solo la reproducción de sus destrezas sino también la reproducción de su sujeción a la ideología dominante.
Toda formación social debe reproducir las condiciones de su producción. Es decir, para que el capitalismo (que es el que nos ocupa) funcione debe reproducir las fuerzas productivas y las relaciones de producción, o sea capital y trabajo. Y es a través de la escuela, uno de los aparatos ideológicos del estado, que se asegura tal reproducción.

             Y en ese sentido,  ¿que prácticas educativas se aplican?
Baudelot y Establet: A los futuros proletarios se les imparte un cuerpo compacto de ideas burguesas simples cuyas prácticas escolares son de repetición, de insistencia y machaqueo, se tiende ante todo a “ocupar”, a cuidar a sus alumnos de la manera más económica y menos directiva posible, se coloca en primer plano la observación de lo “concreto” a través de la “lección de las cosas”
Los futuros burgueses aprenden, a través de toda una serie de aprendizajes apropiados a convertirse en intérpretes, en actores e improvisadores de la ideología burguesa a través de las prácticas escolares de continuidad, progresivamente graduadas, que funcionan con base a la emulación y a la selección individual, que reposan en el culto del libro y de la abstracción.

             ¿Ocurre lo mismo en todos los niveles educativos?
Baudelot y Establet: Sí, aunque en realidad, la escuela no es continua y unificada más que para aquellos que la recorren por entero: una fracción determinada de la población, principalmente originaria de la burguesía y de las capas intelectuales de la pequeña burguesía. Para todos aquellos que abandonan después de la primaria no existe una escuela: existen escuelas distintas, sin ninguna relación entre sí. La escuela solo tiene sentido para aquellos, y solamente para aquellos, que han alcanzado la cultura que da la Universidad.

             Entonces, dentro de la formación del sistema educativo ¿se puede hablar de sujetos sociales que ejerzan un cambio en su entorno?
Bowles y Gintis: Cualquiera que considere que la educación puede contribuir a la solución de los problemas sociales es víctima de una comprensión incompleta del sistema económico.
La educación no puede ser comprendida independientemente de la sociedad de la que forma parte, está vinculada de modo indisoluble a las instituciones económicas y sociales básicas. La educación sirve para perpetuar o reproducir el sistema capitalista. Es una de las varias instituciones que mantiene y refuerza el orden económico y social existente. Debido a esto la educación no puede actuar como una fuerza de cambio social a favor de una mayor igualdad. La educación, y la política estatal en general, es ineficaz para resolver los problemas sociales en el marco de una economía capitalista.
Los distintos niveles educativos se corresponden con, y preparan para, los diferentes niveles de la estructura ocupacional. De este modo los empleos a que dan acceso las credenciales de primaria son repetitivos y claramente subordinados. Desde la secundaria se accede a empleos con mayor grado de autonomía. Y con los títulos universitarios se puede acceder a empleos con una elevada autonomía.
Nos centramos en varias investigaciones que muestran que en la educación y en el trabajo se recompensan los mismos tipos de rasgos de personalidad. De este modo, la creatividad y la independencia se penalizan en las escuelas y se desaprueban en el trabajo; mientras que la perseverancia, la dependencia, la identificación con la organización, la puntualidad se aprueban y recompensan.

             Pareciera entonces que la institución escolar está orillando a la rebeldía entre los jóvenes, esto, ¿sería una solución para la transformación social?
Paul Willis: No, no sería ninguna solución, de hecho, esta cultura contra-escolar es generada por el mismo sistema económico dentro de la institución para generar trabajadores conformes con su condición. Esta contracultura tiene profundas similitudes con la cultura a la que sus miembros están destinados: la cultura de fábrica.  
He investigado de primera mano esta rebeldía u oposición a la escuela que se manifiesta como todo un estilo de vida en la lucha por ganar espacio simbólico y físico en la institución. Analicé la transición de un grupo de alumnos marcadamente anti-escuela desde el sistema educativo al sistema productivo para explicar la entrada libremente aceptada en determinados trabajos en condiciones que no son libremente elegidas. Para ello elaboré un marco teórico y una terminología que captara lo que ocurría en la realidad. Los términos clave que utilicé son los de penetración y limitación.
Por penetración se entiende los impulsos dentro de una forma cultural hacia la captación de las condiciones de existencia de sus miembros y su posición dentro del todo social, de un modo no individualista. Se trata de la captación de las contradicciones sociales: explotación, alienación, división social, etc.
Por limitación se entienden aquellos obstáculos, desviaciones y efectos ideológicos que confunden e impiden el desarrollo total y la expresión de estos impulsos. Lo que hace la limitación es restar peligrosidad a las penetraciones, impidiendo o dificultando la transformación social.
La expansión del sector servicios y del sector público pretende hacer creer que existe una mayor amplitud de oportunidades y de variedad de trabajo para los jóvenes. Sin embargo, contra esta afirmación se puede argumentar que el modelo capitalista de división de trabajo es dominante en todos los sectores de empleo.


             Y los profesores ¿qué papel deben asumir?
Weber: Deben ejercer neutralidad en su actividad docente, su función es la de instruir, informar sobre los hechos y ayudar a que el alumno elija, y elija bien, su propio dios y su propio demonio.


              Por consiguiente, ¿el alumno carece de opciones reales en cuanto a la formación escolar que recibe y su futuro dentro de la sociedad y el mundo laboral?
Mead: Bueno, hasta ahora, sólo se ha revisado el sistema educativo y sus procesos desde las necesidades de la sociedad, la economía, el sistema de clases o la ideología, alejándose de la realidad de la vida social cotidiana, y  con ello, de la libertad y creatividad de las personas. Además de que se ha dejado de lado el contenido y estructura del currículum, cosa en que la sociología podría contribuir para ampliar el panorama de los alumnos en tanto la comprensión de su realidad social y dejar de tratar la formación del alumno sólo desde el punto de vista psicológico.
Desde el enfoque interpretativo, para entender e incidir en las prácticas escolares es necesario analizar las pautas de interacción entre los implicados porque la realidad no es un dato fijo sino que es cambiante. Entendiendo esto, se puede hacer más congruente los aprendizajes esperados con la planeación y la formación de los alumnos.
Michael Young: Sin embargo, coincidimos con nuestros colegas marxistas y funcionalistas en cuanto a que el conocimiento educativo es el reflejo de ciertos intereses políticos y que las formas de conocimiento que componen el currículum escolar están conectados con los intereses de clases o de ciertos grupos profesionales.

             Sr. Bourdieu, usted qué opina al respecto
Bourdieu: Bueno, en parte el planteamiento de la pregunta es cierto, en virtud de la pertenencia de clase de cada niño, cuenta con un “futuro objetivo”, el cual se entiende como un conjunto de probabilidades condicionales. Es decir el habitus, las estructuras particulares que cada quién ha internalizado de acuerdo a la posición social que tiene, influye en las aspiraciones y expectativas de la vida.
Pero estas estructuras también son aprendidas, enseñadas a través de una dominación casi invisible pero muy efectiva. A través de la violencia simbólica, se logra confundir, hacer que la gente consienta su propia subordinación en la falsa creencia de que el mundo es “como debe ser” y por lo tanto las expectativas se reduzcan a lo que el sistema educativo ha dado a “elegir” a los alumnos.
Los mecanismos objetivos que permiten a las clases dominantes mantener el monopolio de los establecimientos educativos más prestigiosos se ocultan tras el manto de un método perfectamente democrático de selección que considera solo el mérito y el talento.

  

Referencias


  • Foro académico de la unidad 1. El papel de la educación en la constitución del sujeto. Módulo III. LEIP, UPN.
  • Feito, R. (1999). Teorías Sociológicas de la Educación (fragmentos). Recuperado el 29 de agosto de 2011, de Universidad Complutense Madrid.

jueves, 12 de mayo de 2016

La cultura escolar: ¿determina o es construida desde la escuela?

De acuerdo a Bolívar (1996) la cultura escolar “es una amalgama de valores, normas y creencias que caracteriza el modo en que un grupo de gente actúa dentro de un contexto organizativo específico”.
De esta manera, la cultura determina el comportamiento social dentro de la escuela porque se encuentra grabada al interior del pensamiento y de la acción de los que participan en ella.

Ahora, los cambios que ocurren dentro de la escuela responden a las necesidades que surgen de los que participan en ella en la cotidianidad escolar, no son impuestos ni ajenos a su realidad cotidiana. En este sentido, los que “viven” la escuela sí influyen en la construcción y transformación de su propia cultura porque son ellos quienes mejor conocen las mejoras que se requieren y que se apegan a exigencias lógicas propias de su institución. Es la historia de los sectores de la sociedad civil, que, a través de sus trabajadores, sus alumnos y los padres, se apropian de los apoyos y prescripciones estatales y construyen la escuela (Rockell y Ezpeleta, 1983).
Sin embargo estos cambios, en realidad, son inherentes al desgaste natural de la infraestructura de la escuela así como de las necesidades emergentes de la comunidad, suceden con normalidad, sin contratiempos, y eso se debe a que no modifican la forma de vivir la escuela.

Pero entonces, ¿quién crea y define esta "cultura escolar"?

La institución escolar, como la conocemos ahora, surgió para imponer los ideales y principios de la revolución mexicana. El nuevo gobierno pretendía imponerse a través de la educación (Morales, s.f)
Es un hecho que las transformaciones educativas son propuestas desde el Estado, quien  determina la escuela de acuerdo a los intereses sociales, económicos y políticos emergentes. Es quien organiza y legitima la formación de una sociedad funcional al sistema (Durkheim en Feito, 1999).  A través del curriculum oficial se han determinado los contenidos a tratar dentro de las aulas, así como el tipo de convivencia o socialización que se pretende lograr (Andrade, 2000). Se puede decir, que aunque el sistema educativo no define “la manera” de enseñar, sí determina el contenido de lo que se aprende, y en ese sentido ejerce control y uniformidad en el funcionamiento de la escuela, y por lo tanto, de la gente.
 

Por ello, una reforma educativa es difícil de lograr porque existe una incongruencia entre las normas y valores de la escuela y las normas y valores subyacentes a la innovación (Bolivar, 1996).
Entonces, para generar un cambio necesariamente se deben priorizar los valores, modos de trabajo y expectativas compartidas sobre la acción diaria, es decir, la cultura escolar.

Para eso, se han desarrollado estrategias que penetran en el pensar y sentir de los que habitan los centros escolares y generar los cambios requeridos. A través de la política escolar se incluye y moldea la cultura, la cual pretende propiciar la reconstrucción y apropiación de la educación en sus contextos naturales por los propios agentes (Bolívar, 1996) determinando “disimuladamente” a los que participan en ella.


Por último, incluyo este video elaborado por la UPN unidad Ajusco: "Docencia, identidades, organización y cultura escolar" por exponer algunos puntos de este tema, especialmente la intervención de la maestra entrevistada así como de la última participación de los profesores invitados.
El video requiere de atención y análisis, usa tecnicismos y términos pedagógicos así que véanlo cuando estén tranquilos y tengan tiempo.


Referencia
Andrade, Patricia. El lugar de los sujetos en la educación y en el currículo. Revista electrónica UMBRAL – Nº 7 REDUC, 2000.

Bolívar, A. (1996). Cultura escolar y cambio curricularBordón, 48 (2), 169-177


Feito R. (1999). Teorías Sociológicas de la Educación (fragmentos). Recuperado el 29 de agosto de 1911, de Universidad Complutense Madrid.

Morales Hernández, A (s.f). Estado, modernización y educación. (Documento editado para la Licenciatura en Educación e Innovación Educativa, inédito).UPN: 2014.


Ezpeleta, J y Rockwell, E. L. (1983). La escuela: relato de un proceso de construcción teóricaPonencia presentada en seminario CLACSO sobre educación, Sao Paulo, Brasil.

Collage "La escuela a través del tiempo"

La escuela en México a través del tiempo


El nacimiento de las instituciones responde a las necesidades sociales, políticas y económicas que surgen en determinado contexto histórico. Es el Estado quien organiza y legitima los ideales y principios que se imponen a través de la educación y formación de la sociedad en sus diferentes instituciones.

Escuela rural mexicana
post revolucionaria




Escuela de los ´70s




Escuela del siglo XXI


Las escuelas surgidas en el período postrevolucionario con Vasconcelos tienen la intención de legitimar el movimiento revolucionario ante la sociedad, es decir que el Estado buscaba acreditar las nuevas políticas a través de la escuela. Al ser incorporados los principios de la Escuela Racionalista a la Escuela Rural Mexicana, esta pasó de la concepción humanista a una idea pragmática con Calles,  quien se pronunció por una educación que sirviera como instrumento de progreso y desarrollo económico. 

Por esta línea postrevolucionaria siguió el presidente Cárdenas con la creación de escuelas técnicas que respondieran al interés por el desarrollo tecnológico en aras de un progreso e independencia nacional. Sin embargo, como consecuencia de los cambios provocados por la “gran guerra mundial” hacia 1940 y hasta 1970 la idea de progreso fue la de industrialización, apegado a un modelo de desarrollo conocido como desarrollista. Aquí, la escuela se concibió como un mecanismo de movilidad y ascenso social. El Estado Mexicano formuló un proyecto de educación que se conocería como la Escuela de la Unidad Nacional, y esto dio pie a la reorganización de la Secretaría de Educación dado el crecimiento de los servicios del sistema educativo y las necesidades técnicas.

Con el ascenso de Miguel Alemán Valdés a la presidencia de la República, dio comienzo el Estado Civilista. Destacan en la administración alemanista la creación de Ciudad Universitaria, Ciudad Politécnica de Santo Tomás, el Instituto Nacional Indigenista y el Instituto Nacional de la Juventud. En este lapso se pasó de la educación integral, a la educación para capacitar y crear bienes económicos de manera pronta. La justificación se sustentó en que los países de economía atrasada como el nuestro, reclamaban una formación técnica acelerada a fin de transformar la materia prima en productos elaborados y con ello, competir mejor en los mercados de consumo.

Sin embargo, 40 años de gobiernos con ideales revolucionarios, según los discursos oficiales, sólo habían logrado que de 7 millones de niños que demandaban educación, sólo la mitad asistían a la escuela, y que el promedio nacional de escolaridad apenas alcanzaba el segundo año. La raíz del fracaso la centraron en una falta de planeación, y así, se creó el Consejo Nacional Técnico de la Educación CNTE, que dio paso de la política económica de crecimiento con inflación a la política de desarrollo con estabilidad.

La CNTE, durante el sexenio de Adolfo López Mateos, asumió la educación como un compromiso de Estado y el Estado Mexicano retomó los postulados de la Revolución. Se reorganizó por áreas planes, programas, contenidos y métodos de enseñanza, se editaron libros de texto gratuitos y obligatorios, bajo la responsabilidad de la Comisión Nacional de Libros Gratuitos.

En 1965 se crean los Centros de Capacitación para el trabajo industrial y los medios electrónicos se incorporan a este servicio vía Radio Primaria y la Educación Secundaria por televisión.

Hacia 1970, el promedio nacional de escolaridad era tan sólo de tres años; y la calidad de la educación distaba de responder a las exigencias del desarrollo nacional. Significaba que el modelo de desarrollo iniciado en 1940, estaba agotado y el Estado Mexicano buscó un nuevo modelo económico. Entre 1970-1982 el sello ideológico fue el nacionalismo, y a partir de 1982 fue el neoliberalismo.

Entonces, en el naciente régimen encabezado por Luis Echeverría juzgó inaplazable un nuevo modelo de desarrollo, que por mantener en lo básico las mismas ideas y la misma orientación, se extienden a lo largo de 12 años en 3 grandes líneas: en lo político, se planteó el principio de apertura democrática que años más tarde se tradujo en la solución somos todos, en el económico, el fundamento fue, desarrollo compartido y alianza para la producción; y en el ámbito de lo educativo, los preceptos fueron, reforma educativa para todos. Sin embargo, nuevamente los propósitos no fueron alcanzados.

Es importante destacar que en el centro de las actividades para modernizar la educación, estaba la escuela, entendida como: agente de cambio, espacio del hacer científico y tecnológico, pivote del desarrollo económico y social, generador de conciencia nacional e histórica y desde luego, baluarte de las ideas de independencia y soberanía.
Por cuanto los servicios educativos; se retoma la vieja idea de un planteamiento integral de la educación, pero reorganizando las instituciones en cuatro grandes universos: la educación humanística, la educación técnica, la educación normal y la educación para el desarrollo del campo y la explotación de los recursos del mar.

La preocupación del Estado radicó no sólo en formular un nuevo modelo educativo que incluía planes, programas, contenidos, métodos y procedimientos de enseñanza en buena medida diferentes de las precedentes; sino dio pasos para organizar instituciones que apoyaran un trabajo más amplio y eficaz en la educación básica en general, pero sobre todo, en la destinada al medio rural y de zonas marginadas. Se juzgó conveniente dar organicidad a los trabajos de educación extraescolar, mediante la instauración del Plan Nacional de Educación para Adultos y de la promulgación de la Ley Federal de Educación para Adultos, entre los años 1974-1975.

Entonces, en la década de los setenta hubo esfuerzos en el marco de la modernización para: reorientar el ejercicio del poder presidencialista, permitiendo cierto juego en el quehacer político, a grupos, organizaciones sindicales, partidos políticos de nuevo cuño, entre otras; a fin de avanzar así sea de manera lenta hacia la democratización. En el ámbito educativo, los cambios formales, reales; la multiplicación y diversificación de instituciones educativas de la pirámide educacional y la reorganización y reestructuración del sistema, eran notorios hacia fines de la década.

Referencia
Morales Hernández, A (s.f). Estado, modernización y educación. (Documento editado para la Licenciatura en Educación e Innovación Educativa, inédito).UPN: 2014.

Estado e identidad


“Sería una actitud de verdad ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales en forma crítica”
Paulo Freire

La escuela, como institución educativa, tiene la co-responsabilidad ética, política y moral de constituirse en escenario de formación y socialización en el que se producen varios aprendizajes (Echevarría, 2003).
En la construcción de la identidad dentro del espacio escolar, está implicada la formación ciudadana. El diseño curricular contempla la enseñanza de elementos morales que conforman un marco de convivencia y un gobierno escolar construidos democráticamente, es decir, que se forma al individuo bajo el modelo político establecido que lo denomina como ciudadano.

De manera general, al establecer una continuidad en la trayectoria
formativa de los estudiantes enfocada en la construcción de una ciudadanía dentro de un marco legal de convivencia pacífica, se favorece la enseñanza y la práctica de la democracia decretada en la Ley general de Educación además del artículo 3º constitucional.

En el nivel preescolar se manifiesta en la construcción de la identidad personal teniendo como referentes los principios democráticos de igualdad y respeto, en primaria se sostiene a través del conocimiento explícito de la democracia y los derechos humanos con el fin de ejercerlos y defenderlos, y por último en el nivel secundaria se afirma en la toma de decisiones que mejoren su calidad de vida tanto personal como social, basándose en otro principio fundamental de la democracia: la participación.

En cuanto al proceso de socialización, la intensión de la interacción escolar, según Echavarria (2003), es que se aprenda por sí mismo acerca de sí mismo (Krishnamurti, citado por Colom y Melich, 1997) pero orientado al molde de persona requerido por el Estado.
Las leyes y normas determinadas tanto en la Constitución como en los diversos tratados nacionales e internacionales (artículo 3º constitucional, Ley general de Educación, Circular AFSEDF 642, la Convención sobre los derechos del niño y la ley para la protección de los derechos de los niños) son los principios en los que se basan los referentes curriculares educativos que orientan el tipo de convivencia que se pretende desarrollar en las escuelas. Las competencias definidas promueven relaciones democráticas que noblemente pretenden crear un ambiente pacífico de aprendizaje.

Todos los principios democráticos: el respeto a la legalidad, la igualdad, la libertad con responsabilidad, la participación, el diálogo y la búsqueda de acuerdos, la tolerancia, la inclusión y la pluralidad, así como una ética basada en los principios del Estado laico, fundamentan una convivencia “ideal”, democrática, que reproduzca la identidad nacional que establece el Estado.
Es decir, los 12 años de educación básica obligatoria están articulados por el conocimiento de si mismo a través de los principios éticos y morales que dicta el Estado.




Finalmente para especificar lo anterior se presenta el siguiente cuadro: 




Principios que orientan el tipo de convivencia que se pretende desarrollar en los contextos escolares y que dan sustento legal al marco para la convivencia escolar.









Referencias



  • Ley general de Educación (artículos 7º, 42º y 49º) 
  • Circular AFSEDF 642
  • Convención sobre los derechos del niño (artículos 2º, 19º, 28º y 29º) (1989-1990)
  • Ley para la protección de los derechos de los niños ( artículos 9º, 11º, 13º, 16º, 21º y 32º)  

Relato de resignificación

 


Crónica de una maqueta significativa


Retomado del texto de María de Jesús Beltrán Cuén, estudiante de la LEIP

“el mundo de la vida cotidiana, es un mundo que se origina en los pensamientos y acciones de los miembros ordinarios de la sociedad”
            Berger y Luckman (s.f.)

Tenía 12 años, estaba en sexto grado cuando mi maestra nos enseñaba del sol, la luna y los planetas y yo estaba más que atenta a toda esa historia cósmica de la naturaleza: los movimientos de piedras que flotan fuera del mundo donde vivimos, el viaje instantáneo de los rayos de luz para hacer el día, el brillo lunar que es espejo del sol…increíble, pensaba yo, increíble que eso esté pasando ahora mismo. Y mientras la maestra explicaba como sortearía a 3 personas para hacer un trabajo, yo soñaba con qué se sentiría estar fuera de la Tierra y voltear a ver el sol enfundada en mi traje galáctico de niña astronauta junto a mi nav…

-¡Marichú, Marichú!, alzó la voz la maestra, tu eres la 3era persona que hará la maqueta de nuestra galaxia.
-Sí maestra, respondí sin pensar, y en ese momento me acordé: ¡híjole, cómo le voy hacer!, no les puedo pedir dinero a mis papás para el material,  están muy gastados y todavía no compran ni los uniformes, a ver cómo le hago.

Pero estaba tan entusiasmada con la idea que cuando llegué a casa empecé a buscar cosas que pudieran servirme y comencé a mirar de otra manera lo que siempre había estado frente a mis ojos. Ahora lo comprendo, “esa parte del mundo a nuestro alcance que podemos observar de modo inmediato y también cambiar y reordenar mediante nuestras acciones” (Berger y Luckman, s.f.)
Junté tapas de jugos y refrescos, el sol lo representé con una pelota de un pontenis que tenía en casa, la base la hice con un pedazo de cartón viejo y dibujé todo lo demás.

Al siguiente día presenté mi maqueta con un poco de nerviosismo mezclado con orgullo, ya que no la habían pedido de esa manera pero me las había ingeniado para que pareciera ese universo que había imaginado.

Mi sorpresa fue que la maestra quedó encantada con mi trabajo y lo puso como ejemplo de que cómo las cosas más simples y cotidianas adquieren otro sentido al tener una clara intensión.

De acuerdo a Berger y Luckman (s.f.) la conciencia es siempre intencional, siempre apunta o se dirige a los objetos, y de esa forma uno interpreta y reinterpreta lo cotidiano, teniendo dirección. El aprendizaje de esta experiencia se ha enriquecido con los años, se ha resignificado de tal forma que ahora es un ejemplo para motivar a mis propios hijos a no claudicar y buscar solución a los tropiezos.






Referencias