La escuela en México a través del tiempo
El nacimiento de las
instituciones responde a las necesidades sociales, políticas y económicas que
surgen en determinado contexto histórico. Es el Estado quien organiza y
legitima los ideales y principios que se imponen a través de la educación y
formación de la sociedad en sus diferentes instituciones.
Escuela rural mexicana
post revolucionaria
Escuela de los ´70s
Escuela del siglo XXI
Las escuelas surgidas
en el período postrevolucionario con Vasconcelos tienen la intención de
legitimar el movimiento revolucionario ante la sociedad, es decir que el Estado
buscaba acreditar las nuevas políticas a través de la escuela. Al ser
incorporados los principios de la Escuela Racionalista a la Escuela Rural
Mexicana, esta pasó de la concepción humanista a una idea pragmática con Calles, quien se pronunció por una educación
que sirviera como instrumento de progreso y desarrollo económico.
Por esta línea
postrevolucionaria siguió el presidente Cárdenas con la creación de escuelas
técnicas que respondieran al interés por el desarrollo tecnológico en aras de
un progreso e independencia nacional. Sin embargo, como consecuencia de los
cambios provocados por la “gran guerra mundial” hacia 1940 y hasta 1970 la idea
de progreso fue la de industrialización, apegado a un modelo de desarrollo
conocido como desarrollista. Aquí, la escuela se concibió como un mecanismo de
movilidad y ascenso social. El Estado Mexicano formuló un proyecto de educación
que se conocería como la Escuela de la Unidad Nacional, y esto dio pie a la
reorganización de la Secretaría de Educación dado el crecimiento de los
servicios del sistema educativo y las necesidades técnicas.
Con el ascenso de
Miguel Alemán Valdés a la presidencia de la República, dio comienzo el Estado
Civilista. Destacan en la administración alemanista la creación de Ciudad
Universitaria, Ciudad Politécnica de Santo Tomás, el Instituto Nacional
Indigenista y el Instituto Nacional de la Juventud. En este lapso se pasó de la
educación integral, a la educación para capacitar y crear bienes económicos de
manera pronta. La justificación se sustentó en que los países de economía
atrasada como el nuestro, reclamaban una formación técnica acelerada a fin de
transformar la materia prima en productos elaborados y con ello, competir mejor
en los mercados de consumo.
Sin embargo, 40 años
de gobiernos con ideales revolucionarios, según los discursos oficiales, sólo
habían logrado que de 7 millones de niños que demandaban educación, sólo la
mitad asistían a la escuela, y que el promedio nacional de escolaridad apenas
alcanzaba el segundo año. La raíz del fracaso la centraron en una falta de
planeación, y así, se creó el Consejo Nacional Técnico de la Educación CNTE,
que dio paso de la política económica de crecimiento con inflación a la
política de desarrollo con estabilidad.
La CNTE, durante el
sexenio de Adolfo López Mateos, asumió la educación como un compromiso de
Estado y el Estado Mexicano retomó los postulados de la Revolución. Se
reorganizó por áreas planes, programas, contenidos y métodos de enseñanza, se
editaron libros de texto gratuitos y obligatorios, bajo la responsabilidad de
la Comisión Nacional de Libros Gratuitos.
En 1965 se crean los
Centros de Capacitación para el trabajo industrial y los medios electrónicos se
incorporan a este servicio vía Radio Primaria y la Educación Secundaria por
televisión.
Hacia 1970, el
promedio nacional de escolaridad era tan sólo de tres años; y la calidad de la
educación distaba de responder a las exigencias del desarrollo nacional.
Significaba que el modelo de desarrollo iniciado en 1940, estaba agotado y el
Estado Mexicano buscó un nuevo modelo económico. Entre 1970-1982 el sello
ideológico fue el nacionalismo, y a partir de 1982 fue el neoliberalismo.
Entonces, en el
naciente régimen encabezado por Luis Echeverría juzgó inaplazable un nuevo
modelo de desarrollo, que por mantener en lo básico las mismas ideas y la misma
orientación, se extienden a lo largo de 12 años en 3 grandes líneas: en lo
político, se planteó el principio de apertura democrática que años más tarde se
tradujo en la solución somos todos, en el económico, el fundamento fue,
desarrollo compartido y alianza para la producción; y en el ámbito de lo
educativo, los preceptos fueron, reforma educativa para todos. Sin embargo,
nuevamente los propósitos no fueron alcanzados.
Es importante destacar
que en el centro de las actividades para modernizar la educación, estaba la
escuela, entendida como: agente de cambio, espacio del hacer científico y
tecnológico, pivote del desarrollo económico y social, generador de conciencia
nacional e histórica y desde luego, baluarte de las ideas de independencia y
soberanía.
Por cuanto los servicios
educativos; se retoma la vieja idea de un planteamiento integral de la
educación, pero reorganizando las instituciones en cuatro grandes universos: la
educación humanística, la educación técnica, la educación normal y la educación
para el desarrollo del campo y la explotación de los recursos del mar.
La preocupación del
Estado radicó no sólo en formular un nuevo modelo educativo que incluía planes,
programas, contenidos, métodos y procedimientos de enseñanza en buena medida
diferentes de las precedentes; sino dio pasos para organizar instituciones que
apoyaran un trabajo más amplio y eficaz en la educación básica en general, pero
sobre todo, en la destinada al medio rural y de zonas marginadas. Se juzgó
conveniente dar organicidad a los trabajos de educación extraescolar, mediante
la instauración del Plan Nacional de Educación para Adultos y de la
promulgación de la Ley Federal de Educación para Adultos, entre los años
1974-1975.
Entonces, en la década
de los setenta hubo esfuerzos en el marco de la modernización para: reorientar
el ejercicio del poder presidencialista, permitiendo cierto juego en el
quehacer político, a grupos, organizaciones sindicales, partidos políticos de
nuevo cuño, entre otras; a fin de avanzar así sea de manera lenta hacia la democratización.
En el ámbito educativo, los cambios formales, reales; la multiplicación y
diversificación de instituciones educativas de la pirámide educacional y la
reorganización y reestructuración del sistema, eran notorios hacia fines de la
década.
Referencia
Morales Hernández, A (s.f). Estado, modernización y
educación. (Documento editado para la Licenciatura en Educación e
Innovación Educativa, inédito).UPN: 2014.



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