De acuerdo a Bolívar (1996) la cultura escolar “es una amalgama
de valores, normas y creencias que caracteriza el modo en que un grupo de gente
actúa dentro de un contexto organizativo específico”.
De esta manera, la cultura determina el comportamiento social dentro
de la escuela porque se encuentra grabada al interior del pensamiento y de la
acción de los que participan en ella.
Ahora, los cambios que ocurren dentro de la escuela responden a
las necesidades que surgen de los que participan en ella en la cotidianidad
escolar, no son impuestos ni ajenos a su realidad cotidiana. En este sentido,
los que “viven” la escuela sí influyen en la construcción y transformación de
su propia cultura porque son ellos quienes mejor conocen las mejoras que se
requieren y que se apegan a exigencias lógicas propias de su institución. Es la historia de los sectores de la
sociedad civil, que, a través de sus trabajadores, sus alumnos y los padres, se
apropian de los apoyos y prescripciones estatales y construyen la escuela (Rockell y Ezpeleta, 1983).
Sin embargo estos cambios, en realidad, son inherentes al desgaste natural de la infraestructura de la escuela así como de las necesidades emergentes de la comunidad, suceden con normalidad, sin contratiempos, y eso se debe a que no modifican la forma de vivir la escuela.
Sin embargo estos cambios, en realidad, son inherentes al desgaste natural de la infraestructura de la escuela así como de las necesidades emergentes de la comunidad, suceden con normalidad, sin contratiempos, y eso se debe a que no modifican la forma de vivir la escuela.
Pero entonces, ¿quién crea y define esta "cultura escolar"?
La institución escolar, como la conocemos ahora, surgió para imponer los ideales y principios de la revolución mexicana. El nuevo gobierno pretendía imponerse a través de la educación (Morales, s.f)
Es un hecho que las transformaciones educativas son propuestas desde el Estado, quien determina la escuela de acuerdo a los intereses sociales, económicos y políticos emergentes. Es quien organiza y legitima la formación de una sociedad funcional al sistema (Durkheim en Feito, 1999). A través del curriculum oficial se han determinado los contenidos a tratar dentro de las aulas, así como el tipo de convivencia o socialización que se pretende lograr (Andrade, 2000). Se puede decir, que aunque el sistema educativo no define “la manera” de enseñar, sí determina el contenido de lo que se aprende, y en ese sentido ejerce control y uniformidad en el funcionamiento de la escuela, y por lo tanto, de la gente.
La institución escolar, como la conocemos ahora, surgió para imponer los ideales y principios de la revolución mexicana. El nuevo gobierno pretendía imponerse a través de la educación (Morales, s.f)
Es un hecho que las transformaciones educativas son propuestas desde el Estado, quien determina la escuela de acuerdo a los intereses sociales, económicos y políticos emergentes. Es quien organiza y legitima la formación de una sociedad funcional al sistema (Durkheim en Feito, 1999). A través del curriculum oficial se han determinado los contenidos a tratar dentro de las aulas, así como el tipo de convivencia o socialización que se pretende lograr (Andrade, 2000). Se puede decir, que aunque el sistema educativo no define “la manera” de enseñar, sí determina el contenido de lo que se aprende, y en ese sentido ejerce control y uniformidad en el funcionamiento de la escuela, y por lo tanto, de la gente.
Por ello, una reforma educativa es difícil de lograr porque existe una incongruencia entre las normas y valores de la escuela y las normas y valores subyacentes a
la innovación (Bolivar, 1996).
Entonces, para generar un cambio necesariamente se deben
priorizar los valores, modos de trabajo y expectativas compartidas sobre la
acción diaria, es decir, la cultura escolar.
Para eso, se han desarrollado estrategias que penetran en el
pensar y sentir de los que habitan los centros escolares y generar los cambios
requeridos. A través de la política escolar se incluye y moldea la cultura, la
cual pretende propiciar la reconstrucción y apropiación de la educación en sus
contextos naturales por los propios agentes (Bolívar, 1996) determinando “disimuladamente”
a los que participan en ella.
Por último, incluyo este video elaborado por la UPN unidad Ajusco: "Docencia, identidades, organización y cultura escolar" por exponer algunos puntos de este tema, especialmente la intervención de la maestra entrevistada así como de la última participación de los profesores invitados.
El video requiere de atención y análisis, usa tecnicismos y términos pedagógicos así que véanlo cuando estén tranquilos y tengan tiempo.
Por último, incluyo este video elaborado por la UPN unidad Ajusco: "Docencia, identidades, organización y cultura escolar" por exponer algunos puntos de este tema, especialmente la intervención de la maestra entrevistada así como de la última participación de los profesores invitados.
El video requiere de atención y análisis, usa tecnicismos y términos pedagógicos así que véanlo cuando estén tranquilos y tengan tiempo.
Referencia
Andrade, Patricia. El lugar de los sujetos en la educación y en el currículo. Revista electrónica UMBRAL – Nº 7 REDUC, 2000.
Andrade, Patricia. El lugar de los sujetos en la educación y en el currículo. Revista electrónica UMBRAL – Nº 7 REDUC, 2000.
Bolívar, A. (1996). Cultura escolar y cambio curricular. Bordón, 48 (2), 169-177
Feito R. (1999). Teorías Sociológicas de la
Educación (fragmentos). Recuperado el 29 de agosto de 1911, de Universidad Complutense Madrid.
Morales Hernández, A (s.f). Estado, modernización y
educación. (Documento editado para la Licenciatura en Educación e
Innovación Educativa, inédito).UPN: 2014.
Ezpeleta, J y Rockwell, E. L. (1983). La escuela: relato de un proceso
de construcción teórica. Ponencia presentada en seminario CLACSO sobre
educación, Sao Paulo, Brasil.
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