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viernes, 13 de mayo de 2016

Entrevista

El aprendizaje como construcción social


Entrevista a los principales teóricos de la sociología
Por mjiménez
Reportera de: LEIP

En esta insólita (y ficticia) entrevista grupal concedida el sábado 5 de marzo, Durkheim, Parsons, Bernstein, Marx, Althusser, Baudelot, Establet, Bowles, Gintis, Paul Willis, Weber, Mead, Michael Young y Bourdieu nos comparten desde sus respectivos enfoques sociológicos (funcionalistas, marxistas,  weberianos, interpretativos y la obra de Bourdieu) su visión acerca de la educación.

             Desde su perspectiva, ¿cuál es la función de la educación?
Durkheim: La primera función de la educación no es el desarrollo de las habilidades y potencialidades de cada individuo, sino que consiste en el desarrollo de aquellas capacidades que precisa la sociedad.
La escuela es una institución de poder y su función es la imposición de la legitimidad de una determinada cultura o forma de vida. El sistema educativo es un instrumento de dominación y las relaciones educativas o pedagógicas no son relaciones de comunicación, se trata de unas relaciones de dominación ideológica.
Parsons: La principal función del sistema educativo es legitimar las desigualdades, lo que se consigue a través del proceso de socialización. Los alumnos son diferenciados a partir del logro: unos rinden más que otros.

             Hablando del alumno ¿qué obtiene de la educación?
Parsons: Hay dos tipos de logro que se deben obtener en la educación. Uno es el aprendizaje puramente cognitivo de información y destrezas y el otro es lo que se puede llamar aprendizaje moral, el cual implica el ejercicio de una ciudadanía responsable en la comunidad escolar.

              Hoy en día ¿Consideran apropiada la Teoría de los códigos lingüísticos y  que  influye en la impartición de la educación de una sociedad?
Bernstein: Bueno, debo aclarar que esta teoría nació en Europa por la preocupación del fracaso escolar  de los estudiantes de la clase trabajadora en los años ‘70s. En este contexto, encontré una relación entre el código restringido de la clase obrera y sus condiciones materiales de vida. Es decir que en cuanto más bajo fuera el estrato social mayor sería la resistencia a la educación y a las enseñanzas formales.
Actualmente, y retomando la teoría del capital humano, el creciente cambio tecnológico de la sociedad moderna requiere sucesivos “ejércitos” de especialistas y expertos. Al sistema educativo corresponde entrenarlos y seleccionarlos. Esto implica la expansión y especialización del sistema de enseñanza a la vez que un alto grado de rendimiento del mismo. Por lo tanto, la información y socialización han experimentado cambios, la comunicación ha cambiado haciendo del buen uso del lenguaje algo propio de las personas que lo cultivan, que leen, escriben y no algo exclusivo de las llamadas clases altas.
Pero es un hecho que dentro de la escuela en todas las clases, independientemente de la asignatura de que se trate, consisten en actividades lingüísticas. El lenguaje es un hecho central en las escuelas. En nuestra cultura enseñar es hablar. Si un alumno permanece en la escuela entre los cuatro y los dieciséis años, se calcula que habrá escuchado a sus profesores durante unas 8000 horas.
Aún hoy, se concede un gran valor a la verbalización porque la palabra sirve de mediadora entre la expresión del sentimiento y las formas socialmente reconocidas de manifestación de ese sentimiento. Cada vez que el niño habla, se puede verificar la excelencia de su socialización. El lenguaje no es un simple apoyo de la comunicación, sino que condiciona su comportamiento en toda una serie de contextos diversos.

             Constantemente se habla de la necesidad de una educación integral dentro del sistema educativo, nos podría explicar la causa y ¿cómo poder superar la dicotomía clásica entre enseñanza académica y la enseñanza técnico-profesional?
Marx: La nueva sociedad precisa hombres que ejerciten sus aptitudes en todos los sentidos, he planteado los efectos positivos y benefactores derivados de la actividad omnilateral que genera la propiedad colectiva y la abolición de la división social del trabajo.
Para superar la dicotomía, es necesario la unión entre enseñanza y producción, que los niños desde los nueve años trabajen al tiempo que son alumnos. Los niños no deben estar separados de los adultos y recluirlos en la esfera artificial de la escuela de saberes abstractos. Y no se trata tanto de que los niños produzcan, como de que estén en contacto con el mundo real, que sean capaces de vincular los conocimientos adquiridos en la escuela con el mundo de la producción.

             En referencia a las prácticas educativas y la constitución del sujeto ¿cree usted que el modelo económico  influye en tal proceso? ¿de qué manera?
Althusser: Influye. Las escuelas enseñan a los niños diferentes normas de comportamiento dependiendo del tipo de empleo que vayan a ocupar. La reproducción de la fuerza de trabajo no es solo la reproducción de sus destrezas sino también la reproducción de su sujeción a la ideología dominante.
Toda formación social debe reproducir las condiciones de su producción. Es decir, para que el capitalismo (que es el que nos ocupa) funcione debe reproducir las fuerzas productivas y las relaciones de producción, o sea capital y trabajo. Y es a través de la escuela, uno de los aparatos ideológicos del estado, que se asegura tal reproducción.

             Y en ese sentido,  ¿que prácticas educativas se aplican?
Baudelot y Establet: A los futuros proletarios se les imparte un cuerpo compacto de ideas burguesas simples cuyas prácticas escolares son de repetición, de insistencia y machaqueo, se tiende ante todo a “ocupar”, a cuidar a sus alumnos de la manera más económica y menos directiva posible, se coloca en primer plano la observación de lo “concreto” a través de la “lección de las cosas”
Los futuros burgueses aprenden, a través de toda una serie de aprendizajes apropiados a convertirse en intérpretes, en actores e improvisadores de la ideología burguesa a través de las prácticas escolares de continuidad, progresivamente graduadas, que funcionan con base a la emulación y a la selección individual, que reposan en el culto del libro y de la abstracción.

             ¿Ocurre lo mismo en todos los niveles educativos?
Baudelot y Establet: Sí, aunque en realidad, la escuela no es continua y unificada más que para aquellos que la recorren por entero: una fracción determinada de la población, principalmente originaria de la burguesía y de las capas intelectuales de la pequeña burguesía. Para todos aquellos que abandonan después de la primaria no existe una escuela: existen escuelas distintas, sin ninguna relación entre sí. La escuela solo tiene sentido para aquellos, y solamente para aquellos, que han alcanzado la cultura que da la Universidad.

             Entonces, dentro de la formación del sistema educativo ¿se puede hablar de sujetos sociales que ejerzan un cambio en su entorno?
Bowles y Gintis: Cualquiera que considere que la educación puede contribuir a la solución de los problemas sociales es víctima de una comprensión incompleta del sistema económico.
La educación no puede ser comprendida independientemente de la sociedad de la que forma parte, está vinculada de modo indisoluble a las instituciones económicas y sociales básicas. La educación sirve para perpetuar o reproducir el sistema capitalista. Es una de las varias instituciones que mantiene y refuerza el orden económico y social existente. Debido a esto la educación no puede actuar como una fuerza de cambio social a favor de una mayor igualdad. La educación, y la política estatal en general, es ineficaz para resolver los problemas sociales en el marco de una economía capitalista.
Los distintos niveles educativos se corresponden con, y preparan para, los diferentes niveles de la estructura ocupacional. De este modo los empleos a que dan acceso las credenciales de primaria son repetitivos y claramente subordinados. Desde la secundaria se accede a empleos con mayor grado de autonomía. Y con los títulos universitarios se puede acceder a empleos con una elevada autonomía.
Nos centramos en varias investigaciones que muestran que en la educación y en el trabajo se recompensan los mismos tipos de rasgos de personalidad. De este modo, la creatividad y la independencia se penalizan en las escuelas y se desaprueban en el trabajo; mientras que la perseverancia, la dependencia, la identificación con la organización, la puntualidad se aprueban y recompensan.

             Pareciera entonces que la institución escolar está orillando a la rebeldía entre los jóvenes, esto, ¿sería una solución para la transformación social?
Paul Willis: No, no sería ninguna solución, de hecho, esta cultura contra-escolar es generada por el mismo sistema económico dentro de la institución para generar trabajadores conformes con su condición. Esta contracultura tiene profundas similitudes con la cultura a la que sus miembros están destinados: la cultura de fábrica.  
He investigado de primera mano esta rebeldía u oposición a la escuela que se manifiesta como todo un estilo de vida en la lucha por ganar espacio simbólico y físico en la institución. Analicé la transición de un grupo de alumnos marcadamente anti-escuela desde el sistema educativo al sistema productivo para explicar la entrada libremente aceptada en determinados trabajos en condiciones que no son libremente elegidas. Para ello elaboré un marco teórico y una terminología que captara lo que ocurría en la realidad. Los términos clave que utilicé son los de penetración y limitación.
Por penetración se entiende los impulsos dentro de una forma cultural hacia la captación de las condiciones de existencia de sus miembros y su posición dentro del todo social, de un modo no individualista. Se trata de la captación de las contradicciones sociales: explotación, alienación, división social, etc.
Por limitación se entienden aquellos obstáculos, desviaciones y efectos ideológicos que confunden e impiden el desarrollo total y la expresión de estos impulsos. Lo que hace la limitación es restar peligrosidad a las penetraciones, impidiendo o dificultando la transformación social.
La expansión del sector servicios y del sector público pretende hacer creer que existe una mayor amplitud de oportunidades y de variedad de trabajo para los jóvenes. Sin embargo, contra esta afirmación se puede argumentar que el modelo capitalista de división de trabajo es dominante en todos los sectores de empleo.


             Y los profesores ¿qué papel deben asumir?
Weber: Deben ejercer neutralidad en su actividad docente, su función es la de instruir, informar sobre los hechos y ayudar a que el alumno elija, y elija bien, su propio dios y su propio demonio.


              Por consiguiente, ¿el alumno carece de opciones reales en cuanto a la formación escolar que recibe y su futuro dentro de la sociedad y el mundo laboral?
Mead: Bueno, hasta ahora, sólo se ha revisado el sistema educativo y sus procesos desde las necesidades de la sociedad, la economía, el sistema de clases o la ideología, alejándose de la realidad de la vida social cotidiana, y  con ello, de la libertad y creatividad de las personas. Además de que se ha dejado de lado el contenido y estructura del currículum, cosa en que la sociología podría contribuir para ampliar el panorama de los alumnos en tanto la comprensión de su realidad social y dejar de tratar la formación del alumno sólo desde el punto de vista psicológico.
Desde el enfoque interpretativo, para entender e incidir en las prácticas escolares es necesario analizar las pautas de interacción entre los implicados porque la realidad no es un dato fijo sino que es cambiante. Entendiendo esto, se puede hacer más congruente los aprendizajes esperados con la planeación y la formación de los alumnos.
Michael Young: Sin embargo, coincidimos con nuestros colegas marxistas y funcionalistas en cuanto a que el conocimiento educativo es el reflejo de ciertos intereses políticos y que las formas de conocimiento que componen el currículum escolar están conectados con los intereses de clases o de ciertos grupos profesionales.

             Sr. Bourdieu, usted qué opina al respecto
Bourdieu: Bueno, en parte el planteamiento de la pregunta es cierto, en virtud de la pertenencia de clase de cada niño, cuenta con un “futuro objetivo”, el cual se entiende como un conjunto de probabilidades condicionales. Es decir el habitus, las estructuras particulares que cada quién ha internalizado de acuerdo a la posición social que tiene, influye en las aspiraciones y expectativas de la vida.
Pero estas estructuras también son aprendidas, enseñadas a través de una dominación casi invisible pero muy efectiva. A través de la violencia simbólica, se logra confundir, hacer que la gente consienta su propia subordinación en la falsa creencia de que el mundo es “como debe ser” y por lo tanto las expectativas se reduzcan a lo que el sistema educativo ha dado a “elegir” a los alumnos.
Los mecanismos objetivos que permiten a las clases dominantes mantener el monopolio de los establecimientos educativos más prestigiosos se ocultan tras el manto de un método perfectamente democrático de selección que considera solo el mérito y el talento.

  

Referencias


  • Foro académico de la unidad 1. El papel de la educación en la constitución del sujeto. Módulo III. LEIP, UPN.
  • Feito, R. (1999). Teorías Sociológicas de la Educación (fragmentos). Recuperado el 29 de agosto de 2011, de Universidad Complutense Madrid.

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